Domingo - 25.Febrero.2018

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LA VILLA DE LA ADRADA

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 Pertenece al poco numeroso grupo de villas antiguas cuya condición de villazgo es anterior a Felipe II.

 La primera noticia documentada con referencia a La Adrada es de 1274. Se trata de la cesión que el Concejo de Ávila hace al Concejo de La Adrada, para que colonice la zona denominada “Dehesa de la Avellanada”. Tras la reconquista, la zona sur de Gredos, y por ende La Adrada, fue repoblada, bajo la forma de repoblación concejil. De dicha repoblación se encarga Ávila. Los nuevos colonos procedían, lógicamente de la España cristiana: gallegos, toreses, burgaleses, etc.

 Tras la repoblación, la hoy Villa recibiría una serie de privilegios. El primero de ellos data de 1305, confirmado por el Rey Fernando IV; en él la corona se compromete a proteger a los adranenses de las incursiones y corrimientos de mojones llevados a término por los convecinos de Cadalso y Escalona.

 El segundo privilegio es el otorgado por el mismo monarca Fernando IV en 1309; en él la corona acoge el pueblo de La Adrada bajo su protección y le da cierta autonomía respecto al Concejo de ávila. De otra parte, el Rey reafirmaba su autoridad frente al Concejo.

 El tercero y más importante, y trascendente para La Adrada, es el otorgado por el monarca Enrique III de Trastámara, apodado “el Doliente”, dado en Madrid el 14/10/1393, ya que por él La adrada obtiene el Villazgo y todo lo que condición implica en lo tocante a tributos, administración, gobierno, comercio, ferias, etc. A la nueva Villa se le otorgan ordenanzas municipales que serán como las de Flores de Ávila.

 La Adrada pasaría a ser administrada por el condestable Dávalos, Juan II se le daría a Don Álvaro de Luna. Enrique IV a don Beltrán de la Cueva, quien establecería un mayorazgo, que


daría lugar al marquesado de La Adrada; posteriormente título y posesiones se separarían. Finalmente, los Montijo y por tanto La Casa de Alba, tuvieron que ver con la Villa.

 Testigos del paso de los siglos, el castillo, y de prosperidad y laboriosidad, la iglesia y los restos de numerosos molinos, fábricas de papel y batanes.

 En la actualidad el patrimonio más importante que realmente ofrece La Adrada es su riquísimo medio ambiente, resultado de su ubicación geográfica y su clima.
 
 Rodeada de magníficos bosques de muy distintas características ecológicas y botánicas: pinares, encinares, castañares, robledales, junto con nuestras gargantas, magníficos alisos y sauces, son una delicia para la contemplación y hacen de las riberas lugares inmejorables para sosegadamente pasar las horas caniculares del estío.
 
          En otoño, éstos bosques, deléitese de sus colores. El tomillo, el romero, la jara, la peonía (gallina ciega), la resina, el toronjil…, reconciliarán su olfato con la naturaleza.

 A tanta riqueza natural, hemos de añadirle que La Adrada dispone de todos los servicios e instalaciones necesarios para hacer al visitante la vida cómoda y agradable.

 No podemos dejar de citar la artesanía local: carpintería de madera, forja, alfarería…

 Su paladar puede deleitarse con nuestros aromáticos y sabrosos embutidos, con los insuperables quesos de cabra, cuya calidad ha sido internacionalmente conocida, y con los exquisitos y variados bollos de “San Blas”, productos, todos ellos elaborados artesanalmente en la localidad.

 

03/01/2012 ir arriba

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Ayuntamiento de LA ADRADA | Plz. de la Villa, 1 - 05430 La Adrada - AVILA
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